Marlo Reyes mostró una tarjeta con la letra “B” a su pequeño grupo de estudiantes.

El grupo de unos cinco niños repitió el sonido de la letra: “buh, buh, buh”.

“¿Recuerdan cómo se llama?”, preguntó Reyes a los niños. “La gran bebé B.”

Reyes repasó las letras del alfabeto con los alumnos de primaria durante la primera semana de clases. Este es su trigésimo año en la Escuela Primaria Knickrehm, del Distrito Escolar Público de Grand Island, y será el último. Se jubilará al final del año.

“Las semanas, los meses, los años simplemente han volado”, dijo Reyes.

Reyes trabaja como intérprete y paraeducadora de inglés en la escuela.

“No solo yo, también la secretaria es bilingüe, al igual que nuestra maestra de EL”, explicó Reyes. “Es muy importante. Si no logran expresar sus pensamientos y palabras en inglés, saben que tienen a alguien con quien hablar para poder hacerlo en su idioma natal.”

Pero Reyes hace mucho más que enseñar inglés. Ella se conecta con las familias para atender todas sus necesidades, incluso si eso significa contestar llamadas a altas horas de la noche.

Recordó un momento de su carrera cuando un estudiante le entregó una nota de su madre.

“Era un pedazo de papel que decía: ‘Ayúdeme. Mi esposo no me deja salir de la casa. Me tiene encerrada. Me pega’”, relató Reyes.

La escuela contactó a la policía y luego Reyes fue al domicilio para ayudar a traducir mientras los agentes realizaban su trabajo. Logró sacar a su estudiante y a la familia de una situación peligrosa, e incluso arriesgó su propia seguridad cuando el esposo rondaba el vecindario de Reyes después de aquello. Pero ella no se arrepiente de lo que hizo.

“Lo importante es que ella se sintiera lo suficientemente cómoda para escribir la nota y que él se la entregara”, dijo Reyes.

Reyes continúa viendo familias que atraviesan diversas dificultades, especialmente ahora, con el aumento de las deportaciones. Dijo que varios estudiantes ya enfrentan la situación de tener a uno o ambos padres deportados, lo que hace aún más necesario fortalecer esas conexiones.

“Tienen ansiedad, están deprimidos, y ningún niño debería tener que pasar por eso”, afirmó Reyes. “No puedo imaginar ser un niño, estar triste y no tener a tu mamá o a tu papá.”

La directora Jennie Ritter dijo que no podría construir las relaciones que tiene con las familias sin Reyes.

“Ella es humilde, nunca lo diría de sí misma, pero hace mucho por nuestras familias”, dijo Ritter. “Ellos confían en ella, y eso es enorme. Cierra brechas y ayuda a que la gente se sienta segura y cómoda en la escuela, lo cual es un gran beneficio para mí como directora.”

Ritter comentó que Reyes ayudó a poner en marcha el Community Cafe de la escuela, un evento que reúne a las familias para compartir una comida y crear vínculos.

“No creo que tendríamos la participación que tenemos sin Marlo acercándose a la gente, porque realmente ha sido de boca en boca, como: ‘Miren, de esto se trata. Todos tenemos talentos que ofrecer, así que, ¿cómo podemos apoyarnos y ser como una gran familia comunitaria?’”, dijo Ritter.

Reyes ayudó a conseguir intérpretes para el evento, y la mayor parte se desarrolla en español. A través del Community Cafe, las autoridades escolares han podido conectar a las familias con diversos recursos.

“Cuando el año pasado teníamos muchas conversaciones sobre inmigración, y había padres que expresaban temor, pudimos brindarles recursos para ayudarles a conocer sus derechos y sobrellevar esos momentos difíciles”, señaló Ritter. “Se sintieron seguros compartiendo con Marlo, ya fuera que tuvieran o no papeles, y lo que necesitaban, cosa que no creo que hubieran compartido con otra persona.”

Reyes es una presencia constante en la escuela. Conduce los anuncios matutinos, que llama Marlo’s Morning Show, y cada mañana se coloca junto a Ritter en la entrada para dar la bienvenida a los estudiantes.

“Ella es la primera persona a la que corren a saludar en la mañana”, dijo Ritter. “Yo puedo estar ahí todo el día, está bien, pero si Marlo está presente, soy yo quien recibe la segunda ronda de abrazos y saludos. Los niños… se les nota la sonrisa al bajar del auto y corren hacia ella. Es precioso.”

Todo ese trabajo y dedicación llevó a que Ritter y muchos otros en la comunidad escolar nominaran a Reyes para un premio distrital en la asamblea de inicio de curso del personal. Todo el gimnasio la ovacionó cuando se anunció que era la ganadora.

Marlo Reyes recibió un premio distrital por su dedicación a las familias y a la escuela. (Foto cortesía de Grand Island Public Schools)

Marlo Reyes recibió un premio distrital por su dedicación a las familias y a la escuela. (Foto cortesía de Grand Island Public Schools)

“Pensé que mi mamá y mi papá no podrían estar presentes, pero estuvieron ahí ese día. Me estaban mirando desde arriba”, dijo Reyes. “Fue una forma increíble de despedirme en mi último año.”

Ritter comentó que fue un premio muy merecido, especialmente por todo lo que Reyes hace por el distrito.

“Fue realmente muy, muy gratificante ver a alguien recibir el reconocimiento que merece por, como dije, ser humilde, hacer lo correcto e ir más allá por nuestros estudiantes en las Escuelas Públicas de Grand Island”, expresó.

Si hay una lección que Reyes quiere que sus estudiantes recuerden después de que se retire, es que pueden lograr cualquier cosa.

“Solo crean en ustedes mismos y realmente valoren sus años como niños porque pasan muy rápido. Antes de que se den cuenta, serán adultos”, dijo Reyes. “Crean en ustedes mismos, sean positivos, sean amables, traten a todos con respeto y sepan que pueden salir adelante y que, cuando yo ya no esté aquí, todos en esta escuela los ayudarán a seguir adelante. Aquí tendrán un lugar seguro.”

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