Por Antonia Rivera, Hola America News
De trabajadora agrícola a defensora de los derechos laborales, Mayra Hernández es un verdadero ejemplo de superación. En el pasado, trabajó en una planta procesadora de huevos y aves. Hoy se desempeña como asistente legal y defiende los derechos de los trabajadores agrícolas, un sueño que comenzó a forjarse durante sus largas jornadas en aquella planta. Nada de esto habría sido posible sin el respaldo de su comunidad.
Todo comenzó con el apoyo de sus padres. Desde muy joven, reconocieron que la educación era fundamental para ella. Mayra tenía un talento natural y destacaba por su inteligencia. Sabían que, como estudiante indocumentada, no podría acceder a ayuda financiera federal, por lo que crearon un fondo educativo. Aun así, ella era consciente de que llegar a la universidad sería un gran desafío y solo se imaginaba obteniendo un título técnico de dos años después de la preparatoria.
Ese panorama cambió en 2016, cuando conoció la Beca True Potential. Ese mismo año, Hernández acababa de calificar para la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), una política que le permitió obtener un permiso de trabajo y presencia legal en Estados Unidos. Aunque los beneficiarios de DACA no pueden recibir ayuda financiera federal, la Beca True Potential apoya a estudiantes con DACA y TPS, cubriendo el costo de un programa técnico de dos años. Para calificar, debía mantener buenas calificaciones, presentar una carta de recomendación y explicar cómo la beca beneficiaría su vida.
En su solicitud, Mayra escribió sobre la necesidad de motivación y apoyo para alcanzar sus metas y sueños como estudiante indocumentada. En caso de ser seleccionada, tendría que mantener un alto promedio académico, permanecer inscrita durante todo el ciclo escolar y volver a postularse al finalizar cada año.

Mayra Hernández recibió la beca True Potential en 2016.
La beca le dio el impulso necesario para aspirar a una educación más allá de un título técnico. Gracias a ese apoyo, pudo costear sus estudios en Iowa Central Community College, donde se graduó con un título en Comunicación Digital de Masas. Posteriormente, se transfirió a la University of Iowa, donde obtuvo la licenciatura en Ciencias Políticas.
Tras graduarse, Hernández cumplió su sueño de trabajar en las áreas de comunicación, vivienda y defensa de los inmigrantes. Se incorporó al Center for Workers Justice of Eastern Iowa (CWJ), en Iowa City, como organizadora comunitaria. Allí ayudó a conectar a las personas con recursos durante la pandemia de COVID-19 y trabajó en casos de robo de salarios y defensa de los derechos laborales. Más tarde, asumió el cargo de directora en Quad Cities Interfaith (QCI).
Entre sus recuerdos más significativos, destaca haber compartido su testimonio en las escalinatas de la Corte Suprema de Estados Unidos. Otro momento que la llena de orgullo fue ayudar a ocho trabajadores de Texas a recuperar salarios no pagados tras ser contratados para labores de limpieza después del “derecho” de 2020 en Iowa.
Para Hernández, la Beca True Potential fue un punto de partida que le permitió alcanzar metas que antes veía como inalcanzables. Hoy, como residente legal permanente, sueña con dar el siguiente paso: convertirse en abogada.
A los estudiantes que atraviesan una situación similar, les aconseja: “Mantengan una buena ética de trabajo y paciencia. Sigan adelante, incluso sin saber si todo saldrá bien. Recuerden que existen redes de apoyo para alcanzar sus metas.”
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